La caja de cambios automática es un sistema increíblemente complejo que combina mecánica avanzada, hidráulica y electrónica precisa. El cerebro de toda esta operación es el módulo de control de la transmisión, conocido comúnmente como TCM (Transmission Control Module). En fracciones de segundo, este dispositivo analiza los datos de los sensores de velocidad, la posición del acelerador y las revoluciones del motor para tomar decisiones sobre el momento ideal para cambiar de marcha.
Lamentablemente, debido a las duras condiciones de trabajo, estos módulos pueden ser propensos a sufrir averías graves. Uno de los fallos más críticos es la quema física de la electrónica en el interior del módulo. En el siguiente artículo, analizaremos detenidamente este fenómeno, comentaremos los síntomas característicos y aconsejaremos sobre la forma más rentable de afrontar este costoso problema.