Un día lluvioso, conducir por un charco profundo o simplemente dejar el coche aparcado bajo un árbol al que se le caen las hojas. De repente, en el salpicadero se enciende un "árbol de Navidad": luces del ABS, ESP, fallo del freno de mano y, a menudo, también la falta de indicaciones del velocímetro. El diagnóstico del mecánico suele ser implacable: módulo de control de la bomba de ABS inundado.
Esta es una de las averías electrónicas automotrices más molestas. En tal situación, muchos conductores comienzan a buscar formas de secar, probar o revivir el módulo dañado. Desafortunadamente, en el caso de la electrónica que funciona en el sistema de frenos, tales intentos suelen ser tirar el dinero a la basura.